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lunes, 24 de octubre de 2022


Tienes el recinto reservado, la fecha definida para dentro de 90 días y una hoja de cálculo abierta con una sola celda vacía: el precio. Si lo fijas demasiado alto, habrá lugares sin vender. Si lo pones demasiado bajo, quizá cubras los costos del recinto, pero poco más.

Muchos organizadores terminan eligiendo un precio al dividir los costos entre la asistencia esperada y cruzar los dedos. Eso no es precisamente una estrategia de precios: es una suposición con un signo de pesos.

Un mejor punto de partida no es una cifra, sino una pregunta: ¿por qué está pagando realmente cada asistente?

Parte de lo que recibe el asistente, no de lo que necesitas cubrir

Imagina una conferencia que ofrece un boleto general por $300, un asiento numerado cerca del escenario por $450 y un pase por zona de $600 que incluye acceso anticipado y un asiento reservado.

Los tres boletos permiten entrar al mismo recinto, pero no representan el mismo producto.

El precio debe corresponder al valor que recibe el asistente. Un boleto que ofrece un mejor lugar, una fila más corta o acceso adicional debería costar más porque brinda mayores beneficios, no simplemente porque decidiste cobrar más por lo mismo.

Cuando puedes explicar claramente qué incluye cada boleto, es más fácil justificar su precio, tanto ante ti como ante la persona que lo compra.

Diseña categorías de boletos según cómo asiste realmente tu público

Aquí es donde los tipos de boletos realmente marcan la diferencia.

La entrada general está dirigida a quienes simplemente quieren asistir y representa tu precio más accesible.

Los boletos con asientos numerados te permiten cobrar entre un 30% y un 50% más por un lugar específico, como la fila C, sin tener que volver a imprimir un mapa cada vez que alguien pregunta dónde se encuentra su asiento.

Los boletos por zonas permiten diferenciar un área premium o el acceso detrás del escenario de la zona general, a menudo con precios que duplican la tarifa de entrada general.

En lugar de establecer un solo precio para todos, crea dos o tres categorías. Así, ofreces una opción accesible para quienes cuidan su presupuesto y, al mismo tiempo, das a los demás un motivo para pagar más por una mejor experiencia.

Programa los cambios de precio en lugar de improvisarlos

El precio de preventa no es simplemente un descuento. También establece una fecha límite que impulsa a las personas indecisas a comprar en lugar de seguir esperando.

Imagina un periodo de venta de 60 días: durante los primeros 20 días, ofreces tu precio más bajo; durante los siguientes 30, aplicas una tarifa intermedia; y en los últimos 10 días, vendes al precio regular.

Define esas tres fechas antes de publicar tu evento en Ticketopolis. Así evitarás improvisar un descuento por desesperación cuando falten apenas tres días para el evento.

Deja que los datos te indiquen si el precio está funcionando

Esta es una de las cosas que una hoja de cálculo no puede anticipar por sí sola.

Una vez que comienza la venta de boletos, las estadísticas en tiempo real te muestran cuáles categorías se están vendiendo y cuáles no, incluso hora por hora si consultas los datos con esa frecuencia.

Si los asientos numerados de $450 se agotan en 48 horas, mientras que los boletos generales de $300 avanzan lentamente durante la segunda semana, esa información te dice algo sobre cómo percibe el valor tu público.

Con base en esos resultados, puedes ajustar el precio de la siguiente categoría o tomar mejores decisiones para tu próximo evento.

Definir precios no es una decisión que tomas una sola vez. Es una cifra que debes contrastar continuamente con el comportamiento real de tus compradores.

Nada de esto significa que debas dejar de hacer estimaciones. Significa que debes hacerlas con intención y con una estructura detrás de cada cifra, en lugar de elegir un número cerrado simplemente porque parece seguro.

Si estás definiendo los precios de los boletos para tu próximo evento, crea categorías según lo que incluye cada una, programa los cambios de precio antes de iniciar la venta y revisa las estadísticas cuando comience a venderse.

Regístrate gratis hoy mismo y configura la estructura de precios de tu evento antes de volver a dudar frente a esa celda vacía de tu hoja de cálculo.

lunes, 9 de agosto de 2021


Ya apartaste el lugar, contrataste a los artistas y pagaste el anticipo de la producción. Entonces alguien hace la pregunta que has estado evitando: ¿cuánto debes cobrar por boleto?

Elegir un precio que parezca razonable o copiar lo que cobró un evento similar el año pasado puede llevarte a descubrir, al día siguiente del espectáculo, que los ingresos no alcanzaron para cubrir los gastos. La solución no es hacer una mejor suposición, sino realizar un cálculo que puedes completar en 20 minutos, antes de abrir la venta de boletos.

Empieza por calcular tus costos fijos

Haz una lista de todos los gastos que tendrás que cubrir sin importar cuántas personas asistan: renta del lugar, honorarios de los artistas, montaje y producción, seguros, permisos y cualquier pago fijo al personal.

Suma todo para obtener una sola cifra. Supongamos que la renta del lugar cuesta $3,000 dólares, los artistas cobran $4,000 y la producción y el personal representan otros $2,000. Esto significa que tienes $9,000 dólares en gastos antes de vender un solo boleto.

Estas cifras son únicamente ejemplos para ilustrar el cálculo; sustitúyelas por tus propios costos.

Divide los costos entre el ingreso neto por boleto

La fórmula es sencilla: Costos fijos ÷ ingreso neto por boleto = cantidad de boletos que necesitas vender para alcanzar el punto de equilibrio. Con las cifras anteriores, si recibes $40 dólares netos por boleto, necesitarás vender aproximadamente 225 boletos para cubrir tus costos.

Si tu lugar tiene capacidad para 300 personas, tendrás cierto margen de seguridad. Pero si solo caben 250, necesitarás vender casi todos los lugares para alcanzar el punto de equilibrio. Es mejor saberlo antes de la primera función que descubrirlo cuando el evento ya terminó.

Calcula qué sucede con diferentes precios

Antes de decidir cuánto cobrar, repite el cálculo con varios precios posibles.

Si vendes cada boleto a $50 dólares netos, necesitarás vender aproximadamente 180 boletos para cubrir tus costos. En cambio, si recibes $30 dólares netos por boleto, necesitarás vender 300, lo que podría superar la capacidad de tu recinto.

Comparar dos o tres precios te permite identificar cuál se ajusta mejor a la capacidad del lugar y al nivel de riesgo que estás dispuesto a asumir, en lugar de elegir una cifra y esperar que todo salga bien.

Monitorea tus resultados cuando comience la venta

Una vez publicada la página de tu evento, las estadísticas en tiempo real del panel de Ticketopolis te permiten consultar cuántos boletos has vendido y qué tan cerca estás de alcanzar tu punto de equilibrio. Así, no tienes que esperar hasta la semana del evento para descubrir si vas por buen camino o si las ventas están por debajo de lo esperado.

Si las ventas avanzan lentamente cuando todavía faltan dos semanas, tendrás tiempo para activar un código promocional o enviar una campaña de recordatorio. Si haces los cálculos una sola vez, al finalizar el evento, habrás perdido la oportunidad de detectar el problema a tiempo.

Nada de esto requiere tener conocimientos de finanzas. Solo necesitas sentarte a revisar tus costos reales y hacer algunas operaciones con una calculadora antes de poner a la venta el primer boleto.

Ese hábito es lo que distingue a los organizadores que llegan al día del evento preocupados por cuántas personas asistirán de aquellos que, desde dos semanas antes, ya saben si van por buen camino.

Regístrate gratis y crea la página de tu evento en Ticketopolis. Utiliza tus propios costos en la fórmula anterior, haz los cálculos según la capacidad de tu recinto y establece un precio respaldado por números, no por suposiciones.